martes, 27 de diciembre de 2016

NIBIRU. Prefacio: Titulares



Giró un recoveco del estrecho pasillo gris y al llegar a unas escaleras verticales empezó a subirlas con la respiración desbocada. Aquel lugar parecía ser más una arteria que un pasadizo dentro de aquel fortificado búnker. Apenas unas pocas luces alumbraban la estancia. La planta superior era muchísimo más ancha, con los mismos atributos que el subterráneo, pero más acondicionada, con algunos objetos de decoración. Precediendo a una sala de grandes dimensiones, situada a su izquierda, había una gran puerta. Llamó tres veces, esperando una respuesta antes de precipitarse hacia el interior.
―Adelante ―dio paso una voz gutural.
―Perdone que le moleste, mi señor, pero es importante.
El hombre elevó la mirada hacia el requerido.
―¿Qué ocurre esta vez? ―Fue una pregunta, aunque por el tono sonó a molestia―. Espero que sea importante, de lo contrario…
―Sabe que no me gusta entrometerme, pero esto nos incumbe a todos: incluido Enki. Sinceramente creo que todo esto está llegando demasiado lejos.
El chico dejó caer sobre la holgada mesa un diario de prensa con un gran titular en primera plana. Enlil se revolvió en su silla, incómodo. Luego, alargó su mano y se acercó el periódico para poder leerlo detenidamente.
―¿Otra vez? ¡Malditos Lulús! Y mi hermano sigue experimentando con ellos. La genética trae consigo más problemas de los que soluciona. Nunca lo entenderá ―se quejó Enlil, malhumorado.
Los titulares aparecían en grandes letras y resaltados en negrita para mayor impacto:

«¿SE ACERCA A LA TIERRA EL PLANETA NIBIRU

Lo cogió y con desdén lo apartó a un lado de la mesa, encima de un montón más de periódicos, revistas de investigación y recortes referidos al mismo tema. Entre ellos había noticias de El Confidencial, The New York Times o La Vanguardia, principales medios de comunicación de diversos países.

«ARCHIVOS FILTRADOS DE LA NASA DEMUESTRAN QUE NIBIRU EXISTE Y SE ESTÁ ACERCANDO A LA TIERRA»

Otro rezaba:

«NIBIRU, EL PLANETA X, EXISTE»

Y otro:

«LA LLEGADA DE LOS DIOSES ANUNNAKI A LA TIERRA ES INMINENTE»

―¿Es que nunca se van a cansar? Estos humanos… ―dijo, pensativo, mientras miraba a su interlocutor―. Esto se nos va de las manos. Ha llegado el momento de actuar con impunidad. No podemos permitir que esto siga adelante o nuestro plan final fracasará ―explicó Enlil enfurecido, asustando un golpe con el puño cerrado sobre la mesa. Su vasallo asintió.
Desde el primer artículo publicado el 30 de diciembre de 1983 en The Washington Post, muchas habían sido las noticias relacionadas con el planeta Nibiru y su posible acercamiento a la Tierra. Ese mismo año la noticia desvelaba un gran misterio:

«DESCUBIERTO MISTERIOSO CUERPO CELESTE: POSIBLEMENTE TAN GRANDE COMO JÚPITER»

Un cuerpo celeste posiblemente tan grande como el gigante planeta Júpiter, y probablemente parte de este Sistema Solar, ha sido encontrado en la dirección de la constelación de Orión por un telescopio en órbita a bordo de los EE.UU. Satélite Astronómico Infrarrojo (IRAS). […]

Al principio Enlil no le dio importancia, sin embargo, los astrónomos y periodistas, incitados por la curiosidad, no se detuvieron ahí y siguieron investigando cada vez con telescopios más grandes y satélites infrarrojos. Poco a poco habían empezado a surgir nuevas teorías, muchas de ellas verídicas, aunque sin contrastar, hasta llegar a tal punto de ser un tema candente en los días de actualidad.
―¿Cuál crees que es el siguiente paso? ―preguntó su súbdito.
―No nos queda otra que avisar a Enki; hay que trazar un plan para sostener el Nuevo Orden Mundial. Está claro que yo solo no seré capaz.
―¿S-su hermano? ―se sorprendió.
Enlil asintió. Se habían separado hacía cientos de años y no sabía nada de él desde entonces. Desconocía si aún seguiría en la Tierra como había hecho él o si por el contrario había regresado a Nibiru, su planeta de procedencia, a su hogar. Su hermano era uno de los genetistas más importantes que había existido y poblado la Tierra. Seguramente seguiría enfrascado en sus experimentos intentando dar con el gen, aquel que conseguiría perfeccionar su hasta ahora chapuza creativa. No podía haber ido muy lejos. Algo le decía que seguía más cerca de lo que imaginaba. Sí, lo buscaría; juntos nada los podría parar.
―Él sabrá qué hacer en estos casos. Los Lulús son su más preciada creación. Estoy seguro que no querrá acabar con ellos, por lo que habrá que trazar un plan en el que él esté involucrado. Solo así podremos salvaguardar la información y ganar tiempo mientras Nibiru sigue su curso y llega hasta su destino.
―Entiendo.
―Ya sabes lo que hay que hacer: búscalo, encuéntralo y tráelo ante mí ―ordenó Enlil, regresando la vista hacia los titulares―: estoy seguro de que será un bonito reencuentro ―añadió mientras una sonrisa divertida se materializaba en su rostro.

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